martes, 30 de septiembre de 2014

AterrizanCO

Tenía tantas ganas de llegar, de huir, que el miedo me hizo no llevar jamón en la maleta, el miedo me hizo dejar mi placa de calle, esa que me ha aompañado tanto. El miedo me hizo ser precavida, cierto, pero también me hizo sentirme otra y empezar a culpabilizarme por todo.

El miedo me hizo sentirme en Colombia antes de llegar.

El miedo es libre, eso dicen. Pero no es cierto, el miedo es lo más cautivo, porque nos llega desde el otro, no es interno, es (al menos en mi caso) impuesto por el exceso de información por un lado, y por la presencia, de este mismo miedo en los lugares cerrados.Miro a los demás con los ojos llenos de terror y su mirada me devuelve la misma mirada.

En Bogotá he visto tanto miedo como rabia. Mañana, o pasado escribiré sobre ello.


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