Mantenía Henri Lefebvre que la próxima revolución sería urbana o no sería. En general todas las revoluciones han surgido desde la ciudad, y no es el propósito de esta reflexión hacer hincapié en el espacio público, de pensamiento y convivencía que históricamente se ha dado en las ciudades. Lo que más me atrae como reflexión es si se está contraponiendo el término ciudadano vs campesino.
En la conformación de los movimientos sociales de los que soy testigo, la territorialidad y la cultura campesina son las protagonistas, y sin embargo la demanda y la constitución del ideario viene a ser urbana, o ciudadana, y además existe la conciencia palpable que es en la ciudad donde se toman las decisiones. El poder transformador puede y debe estar en el campo colombiano, sin embrago la toma y puesta en marcha de las decisiones sigue estando en la urbe.
En la conformación de los movimientos sociales de los que soy testigo, la territorialidad y la cultura campesina son las protagonistas, y sin embargo la demanda y la constitución del ideario viene a ser urbana, o ciudadana, y además existe la conciencia palpable que es en la ciudad donde se toman las decisiones. El poder transformador puede y debe estar en el campo colombiano, sin embrago la toma y puesta en marcha de las decisiones sigue estando en la urbe.
Me preocupa que los y las campesinass escuchen que son tratados como ciudadanos de segunda, y lo oigo en los cascos urbanos. En algún momento hay que romper esa dialéctica que enfrenta a las grandes ciudades, con las pequeñas, creando un imaginario de “ciudadanos de segunda clase”, no se da la dialéctica campesinos/as ciudadanos/as. Hay que repensar el término de campesinado en su máxima dignidad, más allá de los proveedores de alimentos, e inventar un concepto beneficiario de los servicios (que por eficacia se pusieron en las ciudades) pero que también podría ser entendido desde otro lugar menos colectivo.
No quiero perderme más, de lo que estoy.
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